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Conoce los riesgos de sufrir un derrame cerebral.Causas, síntomas y cómo prevenirla "El Internacional"

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Hay dos tipos de derrame cerebral: el isquémico que es el más común (alrededor de un 85%) y el hemorrágico que no es tan común, pero tiene una mortalidad más alta. (Foto Shutterstock).

  • Por Ileana Delgado Castro

En  la isla se producen alrededor de 5,000 ataques cerebrales anuales. Además, solo hay tres especialistas y dos hospitales preparados para atender esta emergencia, el Centro Médico de Puerto Rico y el Hospital HIMA de Caguas.Resultado de imagen para Conoce los riesgos de sufrir un derrame cerebral
Ese es el panorama al que se enfrentan los pacientes que sufren lo que comúnmente se conoce como derrame cerebral, la tercera causa de muerte en países industrializados, incluyendo a Puerto Rico. Es, además, una de las principales causas de incapacidad y una de las dolencias más costosas de tratar -no solo por tratamiento hospitalario, también por rehabilitación, medicamentos y pérdida de funciones.
Es una de las enfermedades más incapacitantes. Se estima que 72 millones de personas, en Estados Unidos y Puerto Rico, están incapacitados debido a un derrame cerebral”, señala el secretario del Departamento de Salud (DS), doctor Rafael Rodríguez Mercado, quien junto a los doctores Caleb Feliciano y Juan M. Ramos, se especializan en el tratamiento de este grave problema de salud.
De ahí la importancia de la prevención, recomienda el doctor Rodríguez, tras mencionar que mayo es el mes de concienciación y prevención de derrame cerebral,  por lo que el Departamento de Salud quiere llevar información a la comunidad para que conozca  las causas, los síntomas y cómo pueden prevenirlos.
Según explica el especialista en neurocirugía endovascular,  hay dos tipos de derrame cerebral: el isquémico -el más común (alrededor de un 85%) y el hemorrágico que es menos común, pero tiene una mortalidad más alta.
“El ataque cerebral  isquémico es causado por un coágulo o placas de colesterol que bloquea una arteria que suministra sangre al cerebro -lo que reduce repentinamente o interrumpe el flujo de sangre a un área del cerebro. Eso puede causar déficit neurológico que se puede expresar como debilidad  en la cara, problemas del habla y visuales, adormecimiento de un lado del cuerpo o flacidez completa, y hasta puede caer en coma y causar la muerte”, explica el secretario del DS.
Otra situación que también se debe tener en cuenta es el riesgo de  un  ataque isquémico transitorio (‘Transient Ischemic Attack’ o TIA por sus siglas en inglés), que también se conoce como “miniaccidente cerebrovascular”. Según el doctor Rodríguez, comienza exactamente igual que un ataque cerebrovascular (derrame), aunque luego se resuelve sin dejar síntomas o déficits notables. Los síntomas pueden durar segundos y aunque aparentemente no ha pasado nada, es importante reconocerlos y actuar rápidamente
“Cuando una persona sufre un TIA, tiene falta de flujo sanguíneo a una región del cerebro durante un periodo corto. Cuando eso ocurre, dependiendo en qué parte del cerebro haya pasado, hay unos síntomas. Lo más común es que la persona hable enredado, la boca se vira, hay debilidad de un brazo y de una pierna, adormecimiento y falta de coordinación. El dolor de cabeza fuerte es más raro y usualmente dura menos de un día”, explica el  especialista, mientras menciona que una de las dificultades es que después de un TIA, el riesgo de un ataque cerebral en las próximas 48 horas es bastante alto.
“Si no se atiende a tiempo y no se hace una evaluación completa, la persona puede sufrir un derrame cerebral. A diferencia de un TIA, el paciente puede sufrir daño permanente si no es evaluado en un hospital especializado en atender derrame cerebral”, advierte.
Hemorragia cerebral
El doctor Rodríguez  señala que este tipo de derrame  puede ser causado por alta presión, lo que se debe tener en cuenta ya que en Puerto Rico casi el 48% de la población tiene hipertensión. “Cuando no está controlada,  la persona puede desarrollar una hemorragia cerebral”, advierte.
Otra causa puede ser un aneurisma cerebral “que es como  un ensanchamiento o abombamiento anormal de una parte de una arteria debido a debilidad en la pared del vaso sanguíneo hasta que revienta”, lo que causa una hemorragia dentro de la  masa cerebral.
Entre los síntomas más frecuentes, se destaca un fuerte dolor de cabeza, de tipo explosivo, debilidad o parálisis de un lado del cuerpo que influye particularmente en la cara, el brazo y la pierna o adormecimiento de un lado del cuerpo, pérdida de visión en un ojo o visión doble y dificultad para hablar o que no entiende lo que se le dice.   
También menciona malformaciones congénitas arteriovenosas que es “cuando una arteria se pega a una vena sin que haya una fase capilar y al romperse también puede causar un derrame cerebral hemorrágico”.
Cabe resaltar que los ataques cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, tanto en hombres y mujeres jóvenes como mayores.  Pero según se envejece aumenta el riesgo, señala Rodríguez. Sobre todo, después de los 60 y 70 años. Y aunque inicialmente el hombre tiene un riesgo mayor, la mujer lo iguala después de los 55 años.
Qué hacer
Lo ideal es llamar al 911 o acudir de inmediato a uno de estos hospitales especializados. Si es un TIA, usualmente no se sabe hasta que pasa un día. Pero si es un derrame y llegan en menos de cuatro a seis horas de haber comenzado los síntomas, se le puede dar un medicamento para romper el coágulo que bloquea la arteria”, explica Rodríguez, mientras resalta que aunque con un TIA los síntomas duran muy poco y aparentemente se van, se debe buscar ayuda médica de inmediato. Esto es así porque el riesgo de sufrir un derrame que te deje incapacitado de por vida es real.
Luego del  diagnóstico y del  medicamento por vena, explica el doctor Rodríguez,  se pasa a la terapia endovascular que se hace a través de una arteria en la ingle, para llegar al coágulo dentro de las arterias del cerebro y sacarlos.
“Hay una ventana terapéutica de seis horas, luego del infarto isquémico, en la  que nosotros podemos trabajar. Por eso es muy importante, al igual que los ataques cardiacos, concienciar al pueblo que si sospecha de un derrame cerebral y llega a tiempo a uno de estos hospitales se puede revertir”, enfatiza el  especialista  tras resaltar que se debe tener en cuenta que   el derrame cerebral es  prevenible, pero cuando pasa, es el que más incapacidad produce y afecta a todo el núcleo familiar.
Factores de riesgo
El primero es familiar, destaca el doctor Rodríguez. “Si tienes un familiar que le ha dado un ataque cerebral isquémico o hemorrágico, debes chequear con el médico para ver si tienes riesgos”, advierte. 
La hipertensión, diabetes descontrolada, colesterol alto, vida sedentaria, fumar, consumo de alcohol en exceso, obesidad y las enfermedades cardíacas son los principales factores de riesgo que pueden promover un ataque cerebrovascular, indica el especialista.
 “Cuando la diabetes está descontrolada pueden formarse placas de colesterol en las arterias, principalmente en las carótidas y migrar una placa hacia el cerebro. Las personas que tienen enfermedades cardiacas, como arritmias, fallo congestivo y problemas de válvulas, también pueden desarrollar coágulos de sangre que tapan las arterias”, explica.
Otros factores incluyen el consumo de drogas ilícitas -como la cocaína- y condiciones genéticas o congénitas, especialmente anomalías vasculares.
Pero muchos de estos factores se pueden modificar y disminuir el riesgo. De hecho, por eso es importante tomar medidas para minimizar el riesgo. Entre ellos, mantener la presión arterial controlada,  realizar ejercicio físico con regularidad, bajar de peso y controlar el  azúcar en la sangre
“Se recomienda una dieta saludable, evitar las grasas, la sal, dejar de fumar, hacer ejercicios y no consumir exceso de alcohol”, aconseja el doctor Rodríguez.
También es importante reconocer las señales de alarma, como el adormecimiento de la mano, pierna o en la mitad del cuerpo, balbucear o decir palabras sin sentido, perder la visión de un lado, dolor de cabeza persistente, acompañado de vómitos que no es habitual.

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